domingo, 24 de agosto de 2014

vuelve a los paseos
a los niños en bicicleta
a las ruedas de las bicicletas
a su movimiento circular uniforme
a la cara interna del viento
al canto de los pájaros despertándose
a cada pequeña brizna de hierba
a las pequeñas voluntades
a esa hoja cualquiera que rueda por el suelo
a las hormigas en fila india que corren como la suerte
sin hacer ruido
al suelo
donde ninguna piedra es común
y las sombras de los árboles podrían ser tests de Rorschach
y cualquier realidad que encuentres te parecerá inevitable




domingo, 17 de agosto de 2014

Cuando el niño era niño no sabía que era niño,
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.

Peter Handke

tan sencillo como conocerse en un parque
y ser dos niños unidos en lo puro

Antonio Alfonso Jiménez


a veces lo que me queda para el combate son algunas cosas que leo, me dices las ramas se mueven, casi ha anochecido, veo volar a los pájaros y lo entiendo todo, no sé qué, pero lo entiendo y me quedo más tranquilo, y pienso que quizás tú sí puedas entenderme si te cuento que a veces parece que el viento sopla como si supiera lo que busco y que yo le pregunto y le pregunto, con la misma insistencia de esa niña que es niña y que tira de la chaqueta de su padre para que le preste atención y le compre la bici verde del escaparate, la del manillar brillante, pero que el viento siempre me la juega, que siempre se lleva el dedo índice a la boca y sonríe y me da la espalda, a veces lo que se queda dando vueltas es un historial de mensajes, como aquel día, cuando hablabas de una de mis fotos, hubiera sido súper amigo de esa niña del gorrito de lana dijiste, recuerdo que una vez tuve esos ojos, tenía un tiburón de plástico, miraba el cristal de la mesa y mi casa era el techo reflejado y era sólo mía, y ahora, que el viento ha vuelto de noche y no me deja dormir y acaricio a mi gata para poder dormirme, pienso como si me perdiera poco a poco y cayera finalmente en un río y sé bien que el agua podría estar contaminada pero ya es tarde, ya estoy haciéndome las mismas preguntas sin respuesta para nadie,  preguntándome cosas como ¿dónde va el viento cuando parece perderse para siempre? ¿por qué lo llaman amor si es un cubo de Rubik? la tristeza ¿es un animal de sangre fría? ¿qué se dicen dos niños que se conocen por primera vez en un parque? ¿cuánto hace de? ¿cuánto hace que no? ¿que no te tocan con las manos? tus pájaros, cuando llegue el momento ¿tendrán a alguien que les vende el ala rota? ¿que les abra el pico con cuidado? ¿que les meta migas de pan para que no se te mueran de hambre?

martes, 12 de agosto de 2014

¿ha merecido la pena? empezar sabiendo que se acabaría terminando, no lo sé, cuanto más pienso más consciente soy de que no sé nada, bueno, casi nada, lo justo para ir tirando, como que sin ti mi cama es la mitad de lo que era mi cama contigo, que a mi corazón le cuesta aprender a vestirse solo, el amor es un animal de vuelo, el amor te promete el desperdicio, un sitio reservado en el precipicio tras la tormenta, morir sin enfermedad, síndrome de takotsubo, no sé despertar, marcharme, del amor no te marchas, pero lo que nadie te dice es que tampoco te dejan quedarte, que todo se acaba, como un corte rápido y limpio y ahora tengo todo el silencio del mundo para desvariar, ser esto, algo que intenta sostenerse y tiembla, algo que cae como le caen las mangas a un anciano, algo que quiere caer hasta el fondo de cada cosa que me regalaste y enmudecer, pasarse el día recordando sólo los momentos buenos, con música de fondo, como si con ellos hiciera un altar de esos que se hacen en los márgenes de las carreteras, el día que me conociste me dijiste pareces una mujer perseguida y yo me volví